viernes, 29 de enero de 2010

La historia de la cartera.



Hoy tengo un humor de mierda. Me dan ganas de rasgarme el pijama y colgarme del balcón, a insultar a la peña.
O a lo mejor podría gastar las energías en hacer algo productivo, como...estudiar?
Así que voy a ver si me despejo, innaugurando una nueva etiqueta. Quiero contar aquellas anecdotas divertidas que les han pasado a mis amigos, o que han llegado a mis oídos a través del boca a boca. Pero me da como mucha pereza contarlas en tercera persona, así que voy a hacer como si me hubiesen pasado a mí. Capici?
Venga, que alguien me diga que no, venga que lo estoy deseando...


Era un día normal, yo acababa de salir del curro y me acerqué a recoger a la niña a la guarderia. Cuando la estaba poniendo en la sillita recordé que me hacían falta algunas cosas en casa, así que decidí acercarme a una tiendecita de las de toda la vida que hay cerca de la guarderia. Atendía una viejecita muy amable, y le pedí lo que necesitaba. Poco a poco me fuí animando y pidiendo más cosas, que si queque, que si unas golosinas para la niña...Al final llegó el momento de pagar. La señora me dijo cuanto era y yo puse el dinero sobre el mostrador. En ese momento entró un grupo de chicos, con pinta de macarrillas. Gorras, piercings, haciendo escándalo...Yo los miré con cara de digna, y me dispuse a recibir mi cambio, pero con el rabillo del ojo los observaba. Cogí mi dinero y entonces me dí cuenta de que algo me faltaba. Mierda, dónde está mi cartera?. La busqué desesperadamente por el mostrador, pero no había manera, no estaba. Mis tarjetas, mi documentación, mi dinero!!

Que habéis hecho con mi cartera???- Le pregunté a los chicos, con voz temblorosa.
Qué cartera?- Pusieron cara de inocencia.
Joder, mi cartera!! No te hagas el loco! Dame por lo menos la documentación!!- Empecé a ponerme histérica.
Señora, nosotros no la hemos cogido.- Y no quita la cara de inocente el maldito.
Señora tu p*** madre, dame mi cartera machango!!!- Me estaba sorprendiendo de mi repentina educación barriobajil.
Mmm, es negra?
Qué? Si, es negra! Deja de vacilarme y dámela!
!- Qué se creía el niñato ese?
Señora, la tiene bajo el brazo.- La cara de inocencia rapidamente sustituida por cara de "elemental, querido Watson".

Oh oh. Miré hacia abajo, y allí, muy bien sujeta en mi sobaco, estaba la puñetera cartera. En lugar de pedir perdón, levanté la barbilla muy dignamente y me metí en mi coche, ignorando las risas de los chavales.

Moraleja: No eches broncas sin mirarte el sobaco primero.

El de la foto es Chiquito?

2 comentarios:

  1. Tres cosas:

    1. No parece Chiquito.
    2. Eres súper prolífica. A mí eso me pasa cuando estoy al borde del caos mental e intento mantenerme ocupado para no pensar en nada. O sea, todo el rato. Espero que a ti no te pase igual.
    3. Es una GRAN historia y además me permito sacar una moraleja ESENCIAL: "Mata primero, acusa después. Así, si te equivocas, no queda nadie para reírse."

    Qué ordenadito soy, caramba.

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  2. Me refiero al atracador, el otro se nota claramente que no lo es. Mas que al borde del caos mental me atrevería a decir que totalmente inmersa en él, me has pillado. Pero me pasa una cosa muy curiosa y es que cuanto mas escribo, más ganas de escribir me dan. Cuando pasan varios dias me cuesta muchisimo recuperar la inspiracion.
    Jajaja, tu moraleja es muuuuuy sabia.

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