viernes, 19 de febrero de 2010

London Chronicles II (British people drink so much)

Bien, una vez recuperados del concierto y un poquito más habituados al frío, nos dispusimos a hacer turismo. Mis amigos nos llevaron a un parque con ciervos sueltos, algunos enormes, y otros estilo bambi.



Despues de pelarnos de frio y pisar barro y mierda de ciervo londinense hasta cansarnos, nos llevaron a Notting hill, donde esperaba encontrar tulipanes en puestos de flores y gente guapa como Hugh Grant y Julia Roberts, pero solo habían turistas y puestos muy cutres. También había un olor a crepe en el aire que mataba el alma, pero cuando mirabas el precio se te quitaban las ganas de comerlas.
Al final nos dejaron solos, y se fueron a casa a descansar, mientras Potxo y yo seguíamos turisteando. Casi me da un ataque de histeria en pleno Picadilly circus, porque como podía ser que hubiese tantisima gente en medio de la calle a las 7 de la tarde si estaba lloviendo y hacía un frío como para morirse. Intentabamos entrar en cualquier sitio a tomar algo que impidiera que murieramos de hipotermia, pero estaba todo rebosante de gente!!

Cuando me puse en plan: QUIERO UN CAFEEEEEEEE, ODIO ESTE PAÍS!! ODIO EL FRIO!!! Potxo decidió que era el momento de darme de comer, aunque le fuera la vida en ello. Y nos metimos en una especie de bareto/pizzeria en porciones a comernos algo. Yo miraba a la gente con odio mientras me comia un trozo de pizza recalentado rememorando las noches de pizza en Bologna. Entonces empecé a notar que la gente alrededor mío estaba como un poco piripi. Y que no paraban de beber. Ahi ya empecé a sospechar.

Jo, esta peña le da al drinking que no veas.


Cuando ya teníamos la barriguita llena y por lo tanto el corazón contento, nos subimos al metro para volver a casa. Pequeño paréntesis: Alguien entiende el metro de Londres??? Por qué hay que hacer la mitad del camino caminando??? Fin del paréntesis. En el metro, Potxo y yo estabamos tan agotados que no podíamos ni hablar, así que nos dedicabamos a observar a la gente. Enfrente de nosotros iba una pareja. Ella llevaba en la mano una bolsa de papel de Dior, y él no paraba de hacerle arrumacos, a ver si esa noche se la podía frinkar. Ella se hacía la frigida y le quitaba las manos cuando él la acariciaba, y ponía cara de ofendida. De repente descubrimos que no es que estuviera ofendida ni fuera frígida, es que llevaba una cogorza encima que no se aguantaba y empezó a vomitar en la bolsa de Dior.

A eso se le llama potar con glamour.

A mi ver a los demás vomitar me da un asco impresionante, y es que yo vomito de nada, es un superpoder que tengo, me gusta vomitar en todos lados, como para decir "Pétalo was here", y empecé a notar que de verla a ella me empezaban a dar arcadas a mí. Empecé a mirar compulsivamente el mapa, a ver cuantas paradas me quedaban, porque ya empezaba a llegarme el olor encantador que emanaba de su contenido gastrico. El pobre novio, intentaba consolarla como podía, y en su cara se veía la desolación de ver como el polvo que anhelaba se alejaba a la velocidad de la luz. Potxo y yo aporreabamos la puerta del vagón sin piedad, intentando que abriera y poder escapar de ese terrorífico momento, y conseguimos salir, dandose la casualidad de que ellos también se bajan allí, en Waterloo.

Waterloo - I was defeated, you won the war
Waterloo - Promise to love you for ever more
Waterloo - Couldn't escape if I wanted to
Waterloo - Knowing my fate is to be with you
Waterloo - Finally facing my Waterloo


Una vez a salvo, y como no podía ser de otra manera, miramos dentro del vagón, para ver en que había acabado el tema, y habían dejado la bolsa de Dior rebosando de pota allí en el suelo del vagón!!! Aghhh, voy a potar de recordarlo!!

Del metro nos pasamos al tren, teníamos que hacer transbordo. A todas estas, debo aclarar, que eran como las 22.00. Una hora más bien tempranita para ir como una cuba, por lo menos en España. Mientras esperabamos el tren aparecieron dos chicas, vestidas de ejecutiva, con sus tacones, su malentin, todas monas ellas. Pasaron a nuestro lado con cara de dignas. Potxo y yo todavía estabamos traumatizados con la pota Dior, y no nos fijamos mucho en ellas, hasta que oímos unas risas como de loca, y miramos adonde estaban ellas. Una de las dos estaba tumabada en el suelo, mientras la otra se descojonaba.

Ala, otras que van finas.

La amiga la ayudó a levantarse, y entonces se pusieron a cantar single ladies, haciendo algunos pasitos de baile. Espectacular. Beyoncé pintadas oye. Cuando por fin el tren llegó, le hicieron "shhhhhhh" porque hacía mucho ruido. Espero que llegaran a su casa con las bragas puestas. Pobrecicas.

Es que de alguna manera tienen que entrar en calor.

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