martes, 1 de junio de 2010

Mi primer beso.



La adolescencia es muy dura. Uno no se da mucha cuenta hasta que la pasa, pero es realmente jodida. Para algunos más que otros, claro. La mía no fue especialmente desagradable, pero fue, como os podéis imaginar, hormonalmente caótica. Los hombres habían llegado a mi vida. Teniendo en cuenta que la primera parte de mi vida la pasé en un colegio de monjas, para mí aquello era el descubrimiento padre.

Yo era de esas ridículas con la habitación forrada de posters, y que se enamoraba hasta del panadero si era menor de 40 años. Mi madre lo vió venir y me prohibió comprarme la superpop y depilarme, porque quería que fuera niña un poco más...pero que va, estaba perdida ya. Quería dedicarme por completo al mundo del amor. Cuando descubrió que me compraba la superpop a escondidas, claudicó. Pero pronto descubrí que el que yo estuviera preparada para el romance, no significaba que el mundo estuviera preparado para un romance Petaliano. Y además era LA PEOR del mundo eligiendo candidatos. Ahora veo lo poco probable que era que mi profesor de educación fisica cediera a mis encantos sin ser un perturbado, pero en aquellos momentos yo pensaba que no merecía menos, y la idea de fugarme con un hombre casado de 36 tacos (teniendo yo 13) me parecía súper romantico (oh dios mio, sigo igual!!!). Eso sí, solo nos daríamos besitos, porque los penes me parecían el colmo de lo antiestético (y demasiado grandes).

Pues bien, alimentada mi pasión adolescente por la superpop y por las conversaciones con mis amigas (es taaaaaaaan guapo, creo que le amo), yo no perdía la esperanza de encontrar un amor épico y arrasador. Mi Heathcliff estaba por ahí, sólo e igual de frustrado que yo, pensando en mi abrazando su almohada (puag). Pero, la realidad se encargó de ponerme en mi lugar. Yo no le interesaba a nadie, o por lo menos a nadie que a mí me interesara también (lo que como ya he dicho, era súper dificil). Así que poco a poco fui perdiendo la esperanza, seguía fantaseando pero ya no tenía esa urgente necesidad.

El verano que cumplí catorce años, lo pasé, como todos, en mi apartamento del sur. Llevaba ya un par de semanas allí cuando una familia se mudó a uno de los apartamentos. Eran asturianos, y el hijo de la familia era un chico flaco y desgarbado, moreno, bastante feo, todo hay que decirlo. Mi madre siempre bromeaba al verlo extender su toalla puntualmente todas las mañanas frente a mi apartamento, según ella solo para estar al tanto de todos mis movimientos. Ella veía lo que yo no veía, catorce años de carne fresca y firme paseandose en bikini delante de un adolescente hormonado. Un fin de semana vino Z a quedarse con nosotros.

Z: Tía, a ti te gusta ese.
P: Qué dices? es feísimo!
Z: Pues si, es feo de narices, pero no paras de lanzarle miraditas.
P: Que no.

Le pusimos de mote "el lechero". Sí, lo sé. Pero no era por eso que estáis pensando, pervertidos, era porque era asturiano y en asturias hay vacas y las vacas dan leche. Es perfectamente lógico. Lo que es la inocencia.

No recuerdo como comenzamos a hablar, pero lo hicimos, y poco a poco empezamos a ser amigos. Recuerdo como se me pegaba su acento y acababa hablando una mezcla de canario peninsular que me molestaba mucho. Él se reía y aprovechaba para acercarse disimuladamente a mí. Ahora lo recuerdo con mucha ternura. Los dos nos sentabamos en una hamaca, y él cada dos minutos se acercaba a mí. Yo me alejaba. Él se acercaba. Así hasta que me dejaba totalmente acorralada en el abismo, y entonces yo decidía apresuradamente que era muy tarde y que me tenía que ir. Y es que a mí él no me gustaba. Tenía un diente negro y un bañador a lo beetlejuice. Pero me sentía muy halagada de que alguien se interesara por mí de una manera tan evidente. Y me dejaba querer. E intentaba por todos los medios que me gustara. Además, él tenía 16 años y a mí, que iba a cumplir 14, eso me parecía el colmo de la adultez. Oh dios, es un hombre hecho y derecho!!. La cuestión es que un día llegaron unas chicas inglesas al complejo de apartamentos. No recuerdo cómo ni por qué, él también se hizo amigo de ellas, y yo me sentí un poco desplazada. Así que un día, en la piscina, jugando, y no recuerdo en qué tipo de contexto, le dije algo así como:

P: Juega con tus nuevas amiguitas, que tanto te gustan.
L: Pero es que a mí la que me gusta no es ninguna de ellas.
P: Ah no? Y quién te gusta entonces?

Recuerdo que no lo pregunté con las intenciones manipuladoras que podría tener ahora, pero fue una jugada maestra de la que aprendí mucho. Demostrar que estás celosa en cantidades pequeñas y en el momento adecuado puede marcar mucha diferencia. Lo que pasó a continuación lo recuerdo como si hubiera ocurrido hoy mismo. Él pasó su mano por mi cintura, y me apretó hacia si, recuerdo el tacto de su bañador de beetlejuice (no tenía experiencia para notar nada más) en mis piernas y el escalofrío que me recorrió la espalda al notar su mano apoyada en ella. Me miró a los ojos y dijo: Tú, boba. Y entonces me besó, aprovechando lo anonadada que me había quedado. No fue algo desagradable, fue algo dulce y suave, pero entonces tuve más claro que nunca que no me gustaba, y que me había dejado llevar por querer vivir algo a cualquier precio. Salí de la piscina a toda pastilla y me metí en mi apartamento. No volví a hablar con él.
Mi madre tenía razón, yo era una niña todavía.

15 comentarios:

  1. jajajaja, bueno, al menos lo recuerdas dulce...yo pegué al chico que me besó por primera vez porque me dio el beso con lengua!!qué asco!!!jajajajajaja

    ResponderEliminar
  2. Aún hoy, de noche, sigues viendo ese diente negro...

    ResponderEliminar
  3. oohhh....pobre lechero!!! Le rompiste el corazón a tan tierna infancia!!
    La adolescencia en las mujeres es muy, pero que muy cruel!!

    ResponderEliminar
  4. Uhmmm, esto hay que analizarlo detenidamente.

    Alguien se ha dado cuenta del vericueto retorcido y sibilino que Misstres Pétalo ha dado para llevarnos desde la inhóspita León a la cercanísima Asturias?

    ¡¡Lo que estas buscando es encontrar al asturiano perdido y pirarte con él cuando les entre la vena llorona a tus compis de piso!!

    Te pillamos, pérfida.

    ResponderEliminar
  5. Joder, Pétalo, él pobre lechero se tuvo que quedar traumadísimo! =O
    Te da un beso y le retiras la palabra!!! Entiendo que tus 14 años no daban pie a otra cosa, pero.. ais, animalico... T_T

    Mi primer beso fue jugando a la botella xD y el segundo y el tercero...

    ResponderEliminar
  6. Alice, si, una animalita de dios total.

    Burbu, es que lo de la lengua ya era nivel advance. El pobre, encima que le dí plantón en un momento súper romántico, no le iba a pegar encima,jajaja.

    Peibol, es que lo del diente negro era lo peor. La verdad es que tenía súper olvidada la historia hasta ayer.

    Dannygirl, super cruel, si. Espero que lo haya superado ya, XD.

    Vicent, no sabes lo ceeerrrca que has estado en tú elucubración, ;D. Aunque te has equivocado en el sujeto con el que me quiero fugar, jijiji. Investiga en el blog.

    H@n, no me digas eso!! El pobre!! Y si me lleva al diario de Patricia para echarme la bronca?? Por eso no soy católica, porque si lo fuera tendría que rendir muchas cuentas cuando me muera...Así que la botella, eh? Espero que fuera con el zorro!! mujer dispersa!!!XD

    ResponderEliminar
  7. Que relato tan emocionante...
    Me has hecho recordar lo "bobas" que podemos ser las chicas en la adolescencia. Y peor aun. Me has recordado mi primer beso. Puag. Worst kiss ever!

    ResponderEliminar
  8. Pobre chaval... yo también tuve un diente negro por una hostia que me di bajando un tobogán de cabeza (lo acompañó un chichón en la cabeza y dos puntos de sutura en la barbilla).

    Madre mía, que poca sensibilidad. Me voy a poner a llorar por el pobre lechero...

    Maldita seas!

    ResponderEliminar
  9. Por cierto lo del beso con lengua a todas las niñas les da asco... pse, y luego dicen que maduran ellas antes... y un jamón!

    ResponderEliminar
  10. Oh, dios, tu primer beso fue a una edad a la que mis alumnas ya han tomado la píldora del día después...

    ¡Eres tan mayor!

    ResponderEliminar
  11. Pues a mí, de tan torpe, me ha parecido tierno. Qué edades esas, y qué gran verdad dice Efe XD

    ResponderEliminar
  12. Y la que ya se había dado su primer beso y no hacía más que presumir y decir lo que molaba... mentiraaaaaa!! Era por hacerse la guay y la mayor delante del resto, pero lo que en realidad quería era no ser la única en experimentar ese momentazo lengüetazo!! jajajaja

    Besos!

    ResponderEliminar
  13. Yo también era una enamoradiza desde pequeñita.
    Me enamora constantemente de todos los actores del momento y me montaba unas peliculas alucinantes.
    El que mas recuerdo Don Johson, ya ya, ahora esta mayor pero en Miami Vice estaba cómo un queso.
    Menos mal que todo pasa.

    ResponderEliminar
  14. Pumuky, tan malo fue?

    Under, nunca le pregunté por su diente, soy súper discreta. Y los besos con lengua no los probé hasta bastante después! Pero son claramente superiores!

    Efe, yo es que hasta el matrimonio nada, ya lo sabes.

    Zorro, es que a su manera fue tierno. A él le parecería una zorra insensiuble, y también tendrá su razón.

    Burbuja, es que las mujeres somos competitivas hasta para lo chungo. Yo recuerdo en mi clase que nos peleabamos por ver quien era la primera en tener la regla. Y algunas hasta se lo inventaban.

    Princesa, pues si hija, menos mal que todo pasa.

    ResponderEliminar