sábado, 14 de abril de 2012

Problemas en el paraíso

Tras una siesta épica de la que me he tenido que liberar con garras y dientes, ya estoy en condiciones de decir que he vuelto de la ciudad de P. A lo tonto me he pegado casi dos semanitas fuera, que sé que algún comentarista estaba preocupadillo porque no actualizaba. No negaré que me encanta cuando me llamáis, soy así, me gusta hacerme la dura.

La cuestión es que he estado fuera, primero he estado en Madrid con mi hermano y mi madre, cobrando nuestro regalo de reyes, entradas para el rey león. Lo pasamos teta. Esos regalos si que molan, experiencias. Objetos para qué? Regala experiencias, momentos, recuerdos...

Y luego, una vez cobrado mi regalo, y como buena descastada que soy, me subí en un alsa y me fuí derechita a los bracitos de mi P, que me esperaba malito de la garganta y con unos pelos de gitano que no veas. Y allí me he tirado otros diez días que nos han parecido diez minutos. Y eso que he tenido que hacer de enfermera y dar millones de besitos curativos, aún sospechando que se estaba haciendo el más enfermo de lo que realmente estaba...

La cuestión es que P estaba de vacaciones, exceptuando un día que tuvo que ir a currar. Como es funcionario (no os había dicho que es funcionario? pues siiiii, a mi me suena como si fuera premio nobel, me hace una ilusión absurda), solo trabajaría hasta las tres, y teniendo en cuenta que yo dormiría la mañana, pues tampoco era mucho drama. Me planteé su ausencia como ese momento ideal en medio de un viaje más o menos largo en el que puedes depilarte el bigote, las ingles adecentarte un poco...así que esa mañana P lloriqueó mientras yo roncaba como un cerdito, le di unos besitos, le dije "ánimo cachorrito", me acurruqué en su lado calentito de la cama y volví a quedarme sopa, toda empatía. Cuando me desperté horas después se me ocurrió la genial idea de que como ya llevaba una semana fuera usando el mismo pijama, pues lo podía lavar.

Y eso que hice toda dispuesta, nada para fomentar el amor como acostarte con el pijama limpito y que no huela a...cosas. Así que sintiendome muy orgullosa de mi idea le robé detergente a P, lavé el pijama en el lavamanos, lo escurrí muy bien (he sido erasmus y scout, es un modus operandi común) y lo colgué en el tendedero junto a unos calcetines de P con pinta de llevar allí desde el paleolítico. Lo dejé allí secandose, y me fuí al super para hacerle la comidita a P y que cuando llegara de currar me quisiera trillones. A eso de las dos, con la comida bastante encaminada decidí que ya era hora de ponerme el pijama de nuevo, porque yo tengo una manía y es que ODIO estar dentro de casa con ropa de calle, es como que profano las dos cosas, la ropa que se estropea de sorroballarte con los muebles, y la casa limpita con gérmenes de la calle. Así que cuando yo llego a casa voy como loca quitándome la ropa, como si estuviera altamente contaminada, ciega a ponerme el pijama.

Así que mientras hacía la comidita con un ojo echaba un vistazo al tendedero de la terraza a ver si mirándolo mucho el pijama se secaba antes. Pero cuando lo toqué, no es que no estuviera seco, es que chorreaba. Aquello no tenía pinta ya no de secarse en una mañana, si no de no secarse en tres semanas. Me empecé a estresar. Yo quería recibir a P en pijama. Por qué? Pues no lo sé. Pero lo quería recibir así porque mi pijama es muy mono y pensé que le gustaría. Entonces se me hizo la luz. La ideaza del siglo. La hermana de P nos había prestado su secador de pelo.

Debería haber intuido que no era una buena idea, por dos razones. La primera, el secador era del año de Maria Castaña, a duras penas me quitaba la humedad después de la ducha. La segunda, no tengo buenas experiencias usando métodos de secado alternativos a los habituales. Una vez se me incendiaron unas bragas en el microondas. Resultó que eran sintéticas y tuve una experiencia cercana a la muerte a la par que ridícula. Y perdí unas bragas que aparte de sintéticas, eran ideales. Pero soy Pétalo y soy intrépida e imparable y me gustan las evidencias empíricas. Osea, monga. Y normalmente el secador me sirve para planchar la ropa, por qué no para secarla?

Cogí mi pijama, lo colgué en una percha (las cosas, aunque sean cutres, se hacen bien) y lo colgué de la pared. Y ahí que me puse yo con el secador del año de la pera en vinagre, dale que te dale, bien pegadito a la tela a ver si aquello se secaba. Y, bueno, a decir verdad se estaba secando, pero tenía pinta de que me iba a pegar dos años. No importa, perseveré. Y entonces, la desgracia.

Puf - dijo el secador de mi nueva, flamante, desconocida a la par que aterradora cuñada.
No-puede-ser- dijo Pe.
Si que puede - dijo el secador, oliendo a secador quemado.

El pánico me invadió. Y la risa floja también, para qué negarlo. Ohdios, ohdios, ohdios, me repetía. Es que eres lers, pero cómo eres tan lers? seguía con mi rollo. Pero soy una persona de acción, ante todo un ser humano práctico. Así que pasé a la acción: desenchufé el secador, lo coloqué dónde estaba exactamente igual que antes (años de robar a mis padres me han dado esta habilidad) y decidí que cuando P se duchara y se secara el pelo (recordad, pelos de gitano y malito de la garganta, no es que sea mariquita) el secador no funcionaría y pensaría que lo había roto él.

Mezquino, lo sé. Me gustaría decir que lo deseché muy rápido pero la verdad es que fue mi plan durante un buen rato. Sólo había un problema. El baño olía como el averno. Cómo si algo se hubiera quemado. Y aunque ventilaba y ventilaba como podía, seguía oliendo. Y ya eran las dos y treintaycinco. Una cosa es echarle la culpa a tu chico y otra echarle la culpa cuando es descarado que se la estás echando por la patilla. Así que se me ocurrió otra luminosa idea. Tenía que reconocer que lo había roto. Pero tenía que suavizarlo, no podía ser que lo hubiera roto haciendo algo tan absurdo como secar mi pijama. Me imaginaba las palabras de P :"Cuñada, Pe ha roto tu secador secando su pijama". NO PODÍA PERMITIRLO. Así que decidí que si, que se había roto, pero secandome el pelo. Era mucho más de persona normal. Volví a colgar el pijama del tendedero, rumiando mi plan. Mi pelo de Cindy Lauper no tenía pinta de haber sido lavado esa mañana. Así que en menos de treinta segundos, y suplicandole a Dios para que P no saliera antes del curro, estaba dentro de la ducha lavandome el pelo como si no hubiera mañana. A las menos diez me enfrentaba a una melena chorreante y a la ausencia de secador que me diera algo de decencia. En fin, así tendría que ser.

Cuando llegó P, yo tenía un pijama suyo puesto, unos pelos rarísimos, y estaba dándole los últimos toques a la comida. Aproveché su carita de amor al ver las berenjenas a la parmesana que le había hecho para soltar la bomba: "oye...tengo que decirte una cosa...es que me he cargado una cosa...el secador de tu hermana". P, que es adorable, me aseguró que no pasaba nada, y que él le compraría un secador nuevo a su hermana. La culpa se instaló en mi corazoncito. Pero en fin, yo soy pobre, lo único que podía hacer era regalarle mi secador profesional y eso, viendo que su secador era, como ya he dicho, dinosáurico, me estaba dando dolor de alma. Así que me relajé. Soy mala, lo sé. Y pobre como las ratas pobres.

En fin, que P se dirigió al baño a ver al damnificado secador. Lo olió y dijo "puag, si que huele a quemado, es que lo tenías muy pegado al pelo?". En mi mente aparecí yo misma con el pijama colgado de una percha y el secador bien pegadito a la tela, y respondí "que va, si me lo estaba secando normal!!". P enchufó el secador y accionó el interruptor. Adivináis qué pasó?


FFFFFUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU

Será cabrón. Lo mal que me lo hizo pasar. Y P muy contento: "Mira!! No está roto!! que bien!!".

- Será perro!! Me lo ha hecho pasar fatal!!!
- Pobrecita, has sufrido mucho?
- Muchísimo! Ya pensaba que tu hermana me iba a odiar!!
- Que va, tonta, le habría dicho que lo había roto yo.

Confirmado, soy la peor novia del mundo.

- Y por qué llevas mi pijama puesto?
- He tenido que lavar el mío.
- Por qué?
- Me he tirado la leche por encima.

Y además mentirosa compulsiva.

17 comentarios:

  1. Qué bien escrita esta entrada, ¡congratulations! :)

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  2. Y qué le ibas a decir si no? que lo habías lavado porque olía a cosas? Hiciste muy bien :P

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  3. Los chicos no entienden mucho eso de los olores, creo yo! asi que es lo mejor que pudiste hacer, aunque yo hubiera puesto la lavadora! Muak!

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  4. Juasssssss... Si te sirve de consuelo, yo también soy un poco mezquinilla, jejejejeje...

    Besos.

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  5. Diosss, no soy el único que se vuelve alérgico a la ropa de calle cuando cruza la puerta de su casa.

    Y esto... todo lo que dices que hiciste paso esa mañana que te tiraste pegada a tu tía imaginaria favorita (y amor platónico mío) hasta las mil?

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  6. Como eres! a mi me paso la versión corta de eso, secándome el pelo con el secador de mi Jl y también murió repentinamente y pensé leñe que mala surte cuando pase el trago de decírselo el apretó el botón y zas! volvió a funcionar , no, no es un milagro. es el puñetero sistema de seguridad que lo bloquea para que no explote...

    ahora ya lo sabemos las dos para otra vez... :)

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  7. Jajjajajajaaj eso pasa mucho!
    Yo he secado braguitas con secador en alguno de mis viajes y sí, efectivamente, el secador del hotel a veces se para pero luego vuelve a funcionar. Es como que se "agota" de dicha tarea absurda o se rebela porque él está concebido para secar pelos, no ropa XD.

    Menos mal que hubo final feliz.
    No te sientas culpable, en tu caso, todos hubiéramos hecho lo mismo jijiji.

    Besos!

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  8. Ahhhh lo de la ropa de calle en casa, lo suscribo 100%. Lo primero que hago al entrar por la puerta es quitarme los zapatos y plantarme las zapatillas y luego el modelazo de casa (cómodo y mono a la par, ya que el glamour jamás ha de perderse).

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  9. Jajajajajajaja jodío secador! Con el mío también me ha pasado y no es dinosáurico, luego vuelve a funcionar, pero cuando se para así, de golpe, te quedas en plan "mierdamierdamierda"

    Menos mal que acabó bien la cosa (creo que todos habríamos hecho lo mismo jejeje) Y tu P es un amor ;)

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  10. jajajajaja!! genial, como siempre. P sigue siendo un encanto. y a veces nos complicamos mucho la vida por cosas super sencillas.
    Yo también me arranco la ropa de calle según entro en casa como si me diera urticaria y me alegra ver que no soy la única!

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  11. Yo he secado bragas con secador, eso sí, son menos tela y los secadores utilizados eran de tecnología avanzada, con tres velocidades y todo!!

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  12. Eres taaaaaaaaan adorable...

    Un beso ;)

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  13. Eso jamás habría ocurrido a la inversa, tú habrías vuelto de trabajar y él seguiria aún en la cama, o bien sobando o bien jugando con el portátil.

    Mujeres....

    Vicent.

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  14. ajajajaaaaaaa ke me meeeeo.....yo tb tengo obsesión con ponerme el pijama nada más entrar por la puerta XD

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  15. Jajajajajajaj! Me parto contigo... Yo soy de las tuyas: en casa, siempre con pijama y batín de maruja. xD Qué es eso de ir con ropa de calle? Y esos vaqueros que te aprietan en la tripa, quita, quita! Comodidad y naturalidad, ante todo. xD
    Pero nena, cómo no te llevas otro pijama de recambio? Te hubieras ahorrado tantos problemas.
    Por cierto, yo erasmus no he sido, pero sí scout. También sé lo que es escurrir bien la ropa.
    Besos!

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